Arte textil, fotografía y el desierto de Atacama como protagonista, son los elementos que se reflejan en la gran pieza de las artistas Mana Castillo y Angelito Peñaranda, la cual sorprendió a los vecinos que transitaron por la sede Cleveland de Vitaclub.
Se trata de una residencia artística apoyada por la Corporación Cultural de Vitacura, y consiste en un lienzo de gran formato, hecho 100% con ropa desechada, que retrata los colores y la geografía del norte de Chile.
El trabajo, que fue visitado por la alcaldesa de Vitacura, Camila Merino, y la directora ejecutiva de la Corporación, Juanita Mir, se inspiró en las fotografías del artista Pablo Valenzuela Vaillant, quien recorrió el desierto más árido del mundo para inmortalizarlo a través del lente.
Lo anterior, como parte del proyecto que los tres artistas integran, y que se realizó para ser exhibido en la comuna y, también, en el Runway Fashion Design (RFD), llevado a cabo en Humberstone el pasado 10 de mayo, por invitación de su creadora, Johana Fernández.
Más que solo moda
No sólo por sus extraordinarios paisajes prístinos es conocido el norte de Chile, sino también por los extensos vertederos de ropa que, en las últimas décadas, conforman la triste postal de la “Gran Mancha de Basura del Pacífico”, en la localidad de Alto Hospicio.
Dichos basureros, que crecen con holgura en la era del fast fashion, fueron la razón por la cual las artistas Mana Castillo y Angelito Peñaranda decidieron “poner el grito” a través del arte, con esta pieza que pronto se exhibirá en Vitacura.
“(El fenómeno de los vertederos) es superreal, es superconcreto, es tremendamente destructivo”, relata Peñaranda, quien, luego de visitar los vertederos ubicados en el norte del país, comenzó “a pensar cómo transmitir que el desierto es esta belleza, con estos desechos”.
Algo similar ocurrió con Mana Castillo, quien concluyó que “la educación es súper importante. Que la gente joven tome conciencia. Que no compren, y compren, y compren. Que busquemos soluciones más allá de llegar, usar, botar”.
De esta manera se gestó el proyecto con la participación del fotógrafo Pablo Valenzuela Vaillant, quien buscó retratar el altiplano para “desechar” la idea del desierto como un “patio trasero” de la industria textil.
En los próximos meses, la pieza volverá a Vitacura para ser exhibida al público general.